miércoles, diciembre 26, 2007

Sarko e Bruni




Lo peor de Nicolas Sarkozy -ese hombre con pinta de que le huele mal el aliento- no es que sea de derechas, no. Lo peor es que detrás suyo se está construyendo un aparato propagandístico que el pueblo francés no tolerará y castigará electoralmente en los próximos años. Ya me dio mala espina cuando, durante una gran huelga, movilizadora y justa, del transporte ferroviario, los medios anunciaron, dándole cien veces más cancha que a las masas, la separación conyugal del pobre presidente.

Y es que uno de los grandes defectos de la derecha es su voluntad por convertir la vida privada de las personas en un asunto pú(bl)ico. Les obsesiona. Sólo piensan en eso. Ya lo dijo Montalbán, creo: antaño la derecha se oponía al divorcio y a los condones; ahora son los primeros usuarios de tales servicios.

El tirano Sarkozy -otro reyezuelo de la nueva derecha globby- es un paladín del liberalismo llevado a todos los terrenos, incluso al afectivo. Como se encargó de recordarnos Carla Bruni -y se lo recordaremos nosotros cuando, sin ningún tipo de piedad, Sarko la abandone- el sexo y el amor son cosas de usar y tirar, de consumo rápido y fácil olvido: los antaño denostados condones y divorcios son, ahora, la coartada. Semejante ideología, indudablemente impuesta a través de los medios de creación de imagen también es aplicable en el trabajo, en la economía, en las ideas, el fútbol, la música, el Estado...lo que no sirve, en este caso una persona, se cambia, tras ser exprimido hasta la última gota. Todo muy mecánico.

Hay, de cualquier manera, una cosa que me sorprende. Lléndose al sol egipcio (Sun Ra), Sarko y Bruni se apuntan un tanto de "modernidad" alejándose de la típica imagen navideña que, hasta ahora, ofrecían los presidentes. Opino que esto también será castigado. La derecha que transgrede símbolos inventados por ella misma causa tanto más estupor entre la sociedad, que siempre sabe dónde está el límite (es el consciente colectivo). Quien no puede pagarse un viaje privado a lo "Onassys", quien no accede a lo codiciado nunca, no podrá entender que un país deba ser gobernado a velocidad de crucero para que, finalmente, nada cambie a mejor. Que vaya a preguntar "le president" a Clichy-Sous-Bois a ver si "se le siente".

IAM-Nés sous la même étoile