Desde el atentado del jueves de ETA me ha entrado un profundo desánimo del que no me estoy saliendo (estoy con un trancazo de la de dios), por lo que voy a intentar que estas líneas sirvan de terapia, pues en el sistema capitalista parece que esté prohibido ponerse enfermo y tomarse unos días de reposo. Este país no tiene remedio y si me dicen que estamos en 2008 y yo respondo que no sé si, en realidad, estamos en 1995 o en la España de Cánovas y Sagasta, casi que podría pasar por cierto. Es patético.
El clásico asesinato de ETA ha teñido estas elecciones con un bipartidismo aplastante, que ha arrojado una victoria rotunda del PSOE cuyos socios serán CiU y el PNV para formar gobierno, y pronto se llegará a acuerdos "de país" con el PP. Estos cuatro partidos (cinco, si sumamos ETA) son los mismos actores de 1995. Y sus propuestas, también son las mismas, es decir, las defensas de los respectivos intereses de carácter burgués de las zonas "influyentes" del Estado así como prebendas en la Administración Pública. En resumen; vuelta al pasado.
¡Y pensar que Gaspar Llamazares nos pintaba un escenario de colorines hace tan solo una semana, en dónde IU iba a ser la bisagra con la que lograr algún paso más hacia ciertas soluciones! Pocos le creíamos, pero él lo iba pregonando allí dónde podía. Ministerio de la Mujer, Ministerio de la Movilidad, Vicepresidencia Verde...en resumen: 1 diputado para IU, el peor resultado de toda la historia de la formación y de la del Partido Comunista.
Las excusas sobre la ley electoral injusta no valen, a toro pasado. IU llegó a tener hace no tantos años 21 diputados, siendo una fuerza respetada y con un perfil muy claro de oposición ( y la injustísima circunscripción provincial, hecha para machacar al PCE, ya existía, o sea que se han perdido votantes, a causa del cambio inesperado en el discurso de IU, antes crítico y contundente).
Tampoco vale decir que la culpa ha sido del ruido interno.
Cierto, hay un vendaval bipartidista. Pero eso se corrige con discurso propio, atacando al PSOE allí dónde más le duela, porque errores los ha cometido y de bulto, por miedo a la derecha. Ese miedo es el que ha movilizado al votante, persona despolitizada y bastante agobiada por los discursos hegemónicos, que en lugar de pensar por sí mism@ se deja infliuir por impulsos primarios, a la hora de echar el voto.
En conclusión: panorama político muy oscuro para cualquier avance en materia de justicia social, en España en los próximos años. Muy negro, para cualquier avance en materia de independencia del Estado respecto a USA/OTAN; y vayámonos olvidando de República, de descentralización, de sostenibilidad ambiental, de las 35 horas, de salarios dignos, de regulación del mercado de la vivienda, de más sector y suelo público, de más derechos, de menos Iglesia...todo seguirá igual que ahora.
Y todo por culpa de que IU es una sombra de lo que fue. Ese es el auténtico problema.
En fin, días para llorar y reír.
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martes, marzo 11, 2008
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