miércoles, diciembre 17, 2008

Notas para un cambio (IU y PCE)


Que la fuerza del Quijote te acompañe.


Mucha es la ilusión que ha creado la elección del nuevo coordinador general de IU, Cayo Lara, nacido en Argamasilla de Alba, dónde Cervantes escribió El Quijote. Su nombre es ya sintomático: nos retrotrae a los cálidos y entrañables nombres que tenían nuestros abuelos luchadores y trabajadores; antiguos nombres de campo, castellanos, inmigrantes, de manos gastadas por el trabajo. Nombres de dignidad.

Todavía es muy pronto para calibrar si Cayo Lara supondrá un deseado cambio de discurso público. Adherirse ciegamente a alguien que todavía debe trabajar mucho sería caer en un oportunismo. En ese oportunismo que ha sido muy propio de la última IU, una coalición que ha caído en pequeñeces grisáceas, en discursos políticamente correctos y sin ningun prestigio social. Pero ya huele a cambio, como mínimo interno.

Ahí van unos apuntes de lo que creo que deberíamos hacer entre todos: el principal miedo y problema de quienes están en el PCE e IU es el de la "doble militancia". Y una nebulosa conceptual que gira entorno al llamado "movimiento político y social" (MPS) que se dijo que debía ser IU y que hoy, ya no tiene razón de ser:

--A mi modo de ver, IU debe ser una fuerza que juegue eminentemente un juego institucional, utilizando los parlamentos y los ayuntamientos para llevar un discurso combativo con el bipartidismo y el sistema político español (también catalán), montado al servicio de la clase alta y sus intereses, totalmente ajenos a los de los trabajadores y estudiantes, ajeno al republicanismo y ajeno a la solidaridad internacional.

--Fracasó la IU como MPS. Se ha fagocitado a sí misma y no es una fuerza con credibilidad en la calle. Recuperarla llevaría demasiado esfuerzos que hay que centrar en otros púlpitos urgentemente.

--Tradicionalmente, se dijo que el MPS debía ser IU, lugar donde confluían diversos partidos y corrientes de la izquierda radical. Eso pudo ser así en 1986. Hoy, ya no, y lo que hay son visiones internas sobre el discurso a adoptar, divididas en dos: la más cobarde (proclive a pactos con el PSOE) y la que no le tiene miedo a decir las cosas como son.

--Ha llegado el tiempo, por tanto de un PCE diferente. Con credibilidad en la calle, en confluencia (e influencia) con los movimientos politico sociales existentes (vivienda, antiguerra, ecologistas, III Republica, lo que sea...) y al lado de las luchas sindicales de los obreros y estudiantes. Sacar ahí la hoz y el martillo tiene sentido, por capacidad organizativa y por traer un discurso lógico.

--El PCE ha vivido demasiado dentro de IU. Es necesario visibilizarlo fuera de la misma, como entidad autónoma no necesariamente dependiente de la primera, como tampoco el PCE depende de lo que diga o haga CCOO. El PCE tiene su discurso internacionalista, su estructura de trabajo sin fronteras (de pensamiento), su modelo de sociedad del futuro, su propia crítica con su intenso pasado y su adaptación al duro presente. El PCE tiene a jóvenes idealistas, soñadores, a los que cuidar y formar en la racionalidad marxista y sus adaptaciones y evoluciones del siglo XXI. Que siga cultivando su avance, es lo natural.

-Los medios de comunicación como La Republica.es o TercerInformacion o Rebelion son el caldo activo del que alimentarse en ideas.

Una IU mucho más contundente en lo institucional, que recupere sus 2 millones de votantes naturales (e ir a más) y un PCE coadyuvado con los MPS, que se gane a nuevos hombres y mujeres, se plantean, por tanto, como dos alternativas atractivas para quienes nos gusta estar siempre al lado de los que luchan, ayudando a organizar las protestas sindicales y sociales, pero que también aglutine a buenos y buenas políticos capaces, si algún día es posible, de cambiar las leyes supuestamente naturales.